LOS ''COLOSOS'' DE LOS 7.600 MILLONES DE LIBRAS HMS PRINCE OF WALES (R09) & HMS QUEEN ELIZABETH (R08)

El coste del HMS Queen Elizabeth, el primer portaviones de la clase Queen Elizabeth de la Royal Navy británica, fue de aproximadamente £3,5 mil millones de libras esterlinas (alrededor de 4,9 mil millones de dólares estadounidenses) para su construcción.



Sin embargo, este costo no incluye los gastos adicionales en la compra de aeronaves, armas y otros equipos necesarios para su operación. Se estima que el costo total del programa de los portaviones de la clase Queen Elizabeth, incluyendo el HMS Queen Elizabeth y su buque hermano, el HMS Prince of Wales, así como los costos asociados, podría superar los £6 mil millones de libras esterlinas.




Es importante tener en cuenta que la construcción y operación de un portaviones es una empresa muy costosa, ya que estos buques son algunos de los más grandes y complejos que existen. A pesar de los altos costos, los portaviones son una herramienta esencial para muchas marinas, ya que proporcionan una capacidad de proyección de poder aéreo y una presencia naval estratégica que es difícil de igualar con otros medios.


Problemas de Inundación

Los nuevos portaviones de la clase Queen Elizabeth de la Royal Navy británica han experimentado algunos problemas de inundación durante su desarrollo y pruebas en el mar. En 2016, el HMS Queen Elizabeth sufrió una inundación después de una falla en una junta de estanqueidad, lo que resultó en la pérdida de 200 toneladas de agua de mar.

En 2017, el HMS Prince of Wales también experimentó una inundación durante las pruebas en el mar, lo que resultó en la pérdida de varios miles de litros de agua. Los problemas de inundación en ambos casos fueron causados por fallas en las juntas de estanqueidad en la sala de máquinas, que permitieron que el agua entrara en el buque.

La Royal Navy ha tomado medidas para abordar estos problemas, incluyendo la realización de reparaciones y mejoras en los sistemas de juntas de estanqueidad. También se han llevado a cabo pruebas exhaustivas para asegurar que los portaviones sean capaces de operar de manera segura y efectiva en una variedad de condiciones.


Fase de Diseño

El diseño del portaviones HMS Queen Elizabeth se basa en una plataforma de 280 metros de longitud y 70 metros de ancho, con un desplazamiento de aproximadamente 65,000 toneladas. Fue diseñado para ser capaz de operar en una variedad de misiones, incluyendo defensa aérea, operaciones de ataque a tierra y guerra electrónica.

Existen diversos elementos que resultan especialmente llamativos en este diseño. Uno de los aspectos más notorios es la presencia de dos islas separadas, lo cual contrasta con los diseños más comunes que presentan una única isla. No obstante, hay otros aspectos a destacar. La disposición de la cubierta también resulta sorprendente, así como la ausencia de catapultas, lo que implica la presencia de una rampa o 'Sky Jump'. Además, a pesar de su gran desplazamiento, este buque cuenta con un sistema de propulsión convencional en lugar de un sistema nuclear. Se determinó que los costos asociados a la construcción de una central de energía nuclear serían prohibitivos. En lugar de ello, el Ministerio de Defensa consideró que una propulsión de turbina de gas ofrecería la ventaja de una mayor flexibilidad en cuanto a los lugares donde los portaaviones podrían atracar.

El diseño del casco del HMS Queen Elizabeth incluye una proa en forma de hacha que reduce la resistencia al agua y mejora la eficiencia de combustible. También cuenta con un sistema de propulsión eléctrica que ayuda a mejorar su maniobrabilidad y eficiencia en el consumo de combustible.



El portaviones está equipado con una serie de sistemas de armas, incluyendo una gran variedad de misiles, sistemas de defensa aérea, sistemas electrónicos y equipos de guerra electrónica. Además, cuenta con un hangar de 13,000 metros cuadrados y una cubierta de vuelo de 4.5 acres, que le permite operar una amplia variedad de aeronaves, incluyendo cazas F-35B, helicópteros y drones.

El diseño del HMS Queen Elizabeth también incluye una serie de características destinadas a mejorar la seguridad y la habitabilidad de la tripulación, incluyendo un sistema de cierre hermético, un sistema de aire acondicionado y un diseño ergonómico para los alojamientos y las áreas de trabajo.



En general, el diseño del HMS Queen Elizabeth se ha optimizado para maximizar su capacidad de operar en una variedad de misiones y para mejorar su eficiencia y seguridad. Como resultado, es uno de los portaviones más avanzados y capaces del mundo.


Historia sobre los portaviones ingleses

Los portaviones de la Royal Navy británica han estado en operación desde la década de 1920, cuando la Marina Real adquirió su primer portaaviones, el HMS Argus. Desde entonces, la Royal Navy ha utilizado portaviones en una variedad de conflictos, incluyendo la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea, la Guerra de las Malvinas y la Operación Iraqi Freedom.

Los portaviones ingleses han desempeñado un papel importante en la historia naval británica y mundial. Durante la Primera Guerra Mundial, el HMS Furious se convirtió en el primer portaviones del mundo en lanzar un ataque aéreo contra objetivos terrestres en el puerto de Zeebrugge, en Bélgica, en abril de 1918.

En la Segunda Guerra Mundial, los portaviones británicos jugaron un papel crucial en la Batalla del Atlántico, escoltando convoyes y cazando submarinos alemanes. También participaron en la Batalla de Matapán, donde el portaaviones HMS Formidable proporcionó cobertura aérea a la flota británica que derrotó a la flota italiana en el Mediterráneo.

Durante la Batalla de Taranto en noviembre de 1940, la flota británica lanzó un ataque sorpresa contra la base naval italiana de Taranto. Los aviones británicos despegaron desde los portaaviones HMS Illustrious, HMS Eagle y HMS Formidable y destruyeron varios buques de guerra italianos, incluyendo el acorazado Conte di Cavour.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los portaaviones británicos se convirtieron en una parte importante de la Guerra Fría. En la década de 1950, la Royal Navy lanzó el HMS Hermes, que se convirtió en el primer portaaviones a reacción del mundo.

Durante la Guerra de las Malvinas en 1982, los portaaviones británicos HMS Invincible y HMS Hermes jugaron un papel crucial en la defensa de las islas. Los aviones británicos despegaron de los portaaviones y atacaron a las fuerzas argentinas en tierra y en el mar.

Además de los portaviones de la clase Queen Elizabeth, la Royal Navy también opera otros buques capaces de llevar aviones, como los buques de asalto anfibio de la clase Albion y los buques de asalto anfibio de la clase Bay, que pueden transportar helicópteros y aeronaves de despegue y aterrizaje vertical (VTOL) como los Harrier y los F-35B.


Video de la salida de la base naval de Rota del HMS Prince Of Wales (R09)






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